El poder sin legitimidad se vuelve fuerza bruta, barbarie. Los EU se convirtieron en algo más que la primera potencia económica. Lograron ser un verdadero país líder por las acciones civilizatorias posteriores a la Segunda Guerra. Sin ellas hubieran seguido la ruta de imperios previos. Edward Gibbon, el clásico, historiador inglés del siglo XVIII, desnudó las causas del desplome del Imperio Romano. Paul Kennedy, de Yale, pero también británico, publicó a finales de los ochenta un texto diáfano y atractivo: Ascenso y caída de las grandes potencias. La lección es clara: ser rico no basta. Ahora Trump lleva a su país al abismo