Era el final de los años setenta. En México las ciencias sociales, estaban dominadas por el pensamiento marxista. De hecho, se podía cruzar una licenciatura llevando como eje único la lectura de El Capital. Otro tipo de aproximaciones eran descalificadas por “burguesas”. Había raras avis, algunos maestros que impartían cursos centrados en otras corrientes. Mariclaire Acosta, una de ellas: Durkheim, Merton, Easton, Veblen. La influencia francesa por fortuna seguía presente en grandes mentores de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Enrique González Pedrero, Víctor Flores Olea, Gerardo Estrada y otros. Ellos nos acercaban a Raymond Aron, Alexis de Tocqueville o Sartre. Pero el marxismo predominaba. Era difícil ampliar los horizontes filosóficos.