La pinza se está cerrando. El creciente control territorial del crimen organizado y la exigencia de Estados Unidos de romper el vínculo entre el poder político y el poder criminal amenazan la soberanía nacional. De la solicitud de detención de Rocha Moya con fines de extradición a la revisión de los controles financieros a las remesas hay un hilo conductor: Washington ve en el crimen organizado mexicano un riesgo para su seguridad nacional.