Quien gana una elección promete gobernar para todos. Es más fácil hacerlo y más probable tener un crecimiento económico sostenido cuando el ciudadano confía en el gobierno que cuando el poder se impone arbitrariamente desde su mayoría y peor todavía cuando la mayoría constitucional está basada en todo tipo de trampas.
Sin embargo, para cohesionar a la base, lo fácil es polarizar. Por ello, a la menor oportunidad, Sheinbaum ataca a sus adversarios.
Si los inversionistas forman parte de la coalición política de un gobierno polarizador, seguirán haciéndolo. Incluso con más fuerza. Esto sucede ahora en Estados Unidos.