En 1986 fue declarado por la
ONU el Año Internacional de la Paz. Con ese motivo Santiago Genovés, el
brillante antropólogo de origen español, convocó a catorce especialistas sobre
el tema, a redactar lo que se denominó el Manifiesto de Sevilla, que fue
adoptado por alrededor de 100 sociedades científicas, incluida la UNESCO. El Manifiesto
plasma la gran obsesión de Santiago: los orígenes de la violencia. Algarabía, número 137, retomó las
aportaciones de Genovés. Lo curioso del caso es la forma de argumentar en
contra de las explicaciones simplistas.