A principios de
siglo XIX uno de los grandes fundadores de la sociología, Émile Durkheim, escribió
un libro que sacudiría a los estudiosos: El suicidio. En él, conforme a
sus convicciones positivistas, desarrolla una lectura en la cual es la sociedad
la que, por sus rigideces, normas de actuar, impone al individuo presiones para
las cuales no está preparado psicológicamente. Durkheim recibió infinidad de
críticas pero abrió una discusión sobre el tema que se ha vuelto cada vez más
amplia y compleja. Desde entonces autores como Andrés Oppenheimer en ¡Cómo
salir del pozo!, entraron al debate.