Se acabó el
juego, el de la cancha. ¿Sorpresas? Algunas: un mejor equipo, una auténtica
globalización, nuevos competidores, países muy pequeños dando lecciones a los
antiguos imperios que los dominaron. Con mucho menos recursos, tocaron sus
distintas glorias. Avanzamos dentro de la cancha, pero no lo hicimos fuera de
ella.