¿ANTES?

Antes, antes, un antes que parecía eterno, pero no. El antes como justificación de todos nuestros males se desvanece con rapidez. Vamos a un retrato general. El bono demográfico, esa condición excepcional en la cual los brazos jóvenes abundan y que dura un par de décadas, estaba allí cuando llegaron al poder. Nada hicieron para fortalecer un sistema de pensiones que aprovechara los años pasajeros de esa abundancia que, desaprovechada, constituye una pesadilla para los gobiernos. Los ejemplos los tenían frente a las narices -Italia, España y la propia China- que deprimieron tanto su tasa de crecimiento demográfico que cayeron por debajo de la tasa de reemplazo: 2.1 hijos por mujer en edad fértil. Ahora ya estamos en 1.6 y recuperarla es muy difícil.
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TUTEO

Creo que nadie
desearía regresar a las formas imperiales de trato interpersonal. Esas
reverencias lingüísticas que marcan un abismo entre una autoridad y un
ciudadano. Absurdo. Los códigos han cambiado y mucho. En el salón de clase es
difícil que un maestro joven reciba ese trato de sus alumnos, maestro. Pero ¿debe
un maestro tutear a una alumna más joven que él? No es acaso el usted una forma
de sano respeto. O entre colegas, pensemos en el trato dentro de un hospital,
¿deben los grandes médicos tutear a las enfermeras? ¿No es eso lo contrario a
la distancia necesaria en una relación de trabajo? Lo peor aún es la asimetría,
hablarle de tú a los meseros, incluso a los mayores, y decirle Beto tráeme… sin
siquiera un “por favor” de por medio.
EL PACTO

Pactar es una expresión que provoca esperanza y miedo. El pacto de Versalles puso fin a la Primera Guerra Mundial pero, al final fue una imposición. Pacto con frecuencia se le utiliza como sinónimo de acuerdo: pactar=acordar. Los grandes acuerdos de Bretton Woods que establecieron un nuevo orden en la convivencia
mundial con la ONU, la UNESCO, la FAO, la OMS, la OMC, fueron también un pacto global. Pero está el lado mítico y oscuro de los pactos, muchos de ellos plasmados en la Biblia que remiten al fruto prohibido o al Pacto Mosaico establecido en el Monte Sinaí y del cual emanaron los diez mandamientos: bendición para quien
siguiera en la obediencia y el castigo o cautiverio para la desobediencia. El asunto se vuelve más complejo por el popular pacto con el diablo o fáustico que provocó cuentos y leyendas. Fausto, de Goethe, pacta con Mefistófeles la prolongación de su vida. Por eso la expresión pacto remite con frecuencia a territorios oscuros, que no pueden hacerse públicos.
TRACTO SUCESIVO

Comenzaron poco a poco, una nueva etapa de la historia, dijeron. Conferencia “mañanera”, suena bien, rendir cuentas. El presidente respondiendo a la prensa durante varias horas. Fórmula Goebbels: repetir mentiras hasta el infinito para volverlas realidad en la percepción. El eje: la explicación de todos nuestros males está
en el pasado, pero nosotros somos distintos. Las simplificaciones como método que atrapa a una población que, por lo general, no le gusta complicarse la vida con la política. Perforar un pozo petrolero es como hacer un hoyito en la tierra. La corrupción se combate barriendo de arriba para abajo. Muchos mexicanos compraron esa versión.
Desperdicio

Ni una sola de las obras de AMLO sirve para lo prometido. Todas costaron más de lo programado.
No sorprende que la economía no crezca más: ninguna de estas obras hizo más competitivo al país. Tampoco sorprende que no haya margen presupuestal, pues hay que financiar su operación. Serán eternos hoyos negros fiscales.
Conviene tener presente el tamaño del despilfarro, ahora que se acerca la temporada presupuestal. La solución que muchos van a proponer para la creciente falta de recursos públicos será una reforma fiscal. Veamos cómo AMLO gastó los recursos de todos los mexicanos en sus obras.
¿MANDELAS O PINOCHETS?

En 1986 fue declarado por la ONU el Año Internacional de la Paz. Con ese motivo Santiago Genovés, el brillante antropólogo de origen español, convocó a catorce especialistas sobre el tema, a redactar lo que se denominó el Manifiesto de Sevilla, que fue adoptado por alrededor de 100 sociedades científicas, incluida la UNESCO. El Manifiesto
plasma la gran obsesión de Santiago: los orígenes de la violencia. Algarabía, número 137, retomó las aportaciones de Genovés. Lo curioso del caso es la forma de argumentar en contra de las explicaciones simplistas.
ORGULLOSO DESPOTISMO

“Hay que gobernar con sentido común y para la gente…”. Hasta aquí todo bien. Sentido común sería
repensar los más de 2000 mdp que pierde Pemex al día cuando, hay escuelas públicas que carecen de agua y la Red Nacional de Bibliotecas -que fue ejemplo de América Latina- hoy languidece ante la falta de recursos y de interés gubernamental. Sentido común sería canalizar y atraer más inversión para electricidad y su transmisión, requisito clave para crecer. Sentido común sería reconocer que el nuevo Poder Judicial es un fracaso y que el cambio de juez en el caso Ruffo no hace más que generar sospechas de persecución política. Gobernar para la gente, se confronta con los arreglos con la CNTE y el manejo pensionario que beneficia a ciertos grupos en un pacto de extorsión con el gobierno como víctima y patrocinador. Gobernar para la gente llevaría a impulsar una auditoría externa a PEMEX, porque las cifras no cuadran y por mucho, (ver los estudios de Francisco Barnés de Castro).
REGRESO A LOS ORÍGENES

La globalización no es una novedad. Hay otros niveles de análisis, que se olvidan. La humanidad ha vivido un ir y venir de movimientos universalizadores, que siempre entran en tensión con las culturas locales, las costumbres, los prejuicios, pero que, lentamente, han logrado establecer parámetros a los que todo ser humano debe acceder. Esas batallas han liberado al ser humano, permitiendo el avance de un ánimo universal.
¿BARBARIE?

Se acabó el
juego, el de la cancha. ¿Sorpresas? Algunas: un mejor equipo, una auténtica
globalización, nuevos competidores, países muy pequeños dando lecciones a los
antiguos imperios que los dominaron. Con mucho menos recursos, tocaron sus
distintas glorias. Avanzamos dentro de la cancha, pero no lo hicimos fuera de
ella.