“Hay que gobernar con sentido común y para la gente…”. Hasta aquí todo bien. Sentido común sería
repensar los más de 2000 mdp que pierde Pemex al día cuando, hay escuelas públicas que carecen de agua y la Red Nacional de Bibliotecas -que fue ejemplo de América Latina- hoy languidece ante la falta de recursos y de interés gubernamental. Sentido común sería canalizar y atraer más inversión para electricidad y su transmisión, requisito clave para crecer. Sentido común sería reconocer que el nuevo Poder Judicial es un fracaso y que el cambio de juez en el caso Ruffo no hace más que generar sospechas de persecución política. Gobernar para la gente, se confronta con los arreglos con la CNTE y el manejo pensionario que beneficia a ciertos grupos en un pacto de extorsión con el gobierno como víctima y patrocinador. Gobernar para la gente llevaría a impulsar una auditoría externa a PEMEX, porque las cifras no cuadran y por mucho, (ver los estudios de Francisco Barnés de Castro).