Para cada problema, este gobierno tiene una solución estatista. Si hay gentrificación, el reflejo es algún mecanismo para controlar el precio de las rentas, descartando la opción de ampliar la oferta de vivienda en zonas donde mejoren los servicios públicos, incluido el transporte. Si hay un serio problema de huachicol, el gobierno de Tamaulipas ya tiene la solución: gasolinerías propiedad del Estado. La lista de reflejos estatistas crece a buen paso.

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