“…No comenzó con las cámaras de gas. No empezó con los hornos crematorios, no empezó con los campos de concentración y exterminio (..) Comenzó con los políticos dividiendo a la gente entre “nosotros” y “ellos”. Comenzó con discursos de odio e intolerancia, en plazas y a través de los medios de comunicación(..) Comenzó cuando la gente dejó de preocuparse por eso, cuando la gente se volvió insensible, obediente y ciega, con la creencia de que todo esto era normal”.