Los primeros campanazos son
de los años ochenta. El famoso discurso de Nancy Reagan -Just Say No- advirtiendo sobre el poder destructor de las drogas.
Los cárteles colombianos festejando. En México el asesinato de Enrique Kiki Camarena o el de Manuel Buendía. El hecho es que el narco se fue fortaleciendo
en todo el continente, todo es todo. Su convivencia con el poder político se
hizo evidente. Podían retarlo. Pablo Escobar regalando juguetes en un estadio.
Cuando el cáncer alcanzó a México, se cometió el grave error de politizar el
asunto. Se perdió la dimensión estatal del mismo. AMLO convirtió en culpables
favoritos a Calderón y a García Luna. Aferrado a ese script demagógico, en su máxima simplificación, lo convirtió en una
caricatura. Calderón había incendiado al país por perseguir a los capos. Y en
García Luna, una persona, explicaba el grado de penetración. La caricatura dañó
a México y mucho.

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