La izquierda en América Latina debe ser proactiva contra la corrupción

La semana pasada un fiscal argentino, final y formalmente, acusó a la expresidenta y actual vicepresidenta del país, Cristina Fernández de Kirchner, de varios cargos de corrupción. La Fiscalía solicitó 12 años de cárcel para Fernández y la inhabilitación política perpetua, acusándola de dirigir una asociación ilegal para extraer fondos públicos “desde la cúpula del poder”. Todo ello, según la Fiscalía, sucedió en Santa Cruz, la provincia natal de la vicepresidenta, durante sus mandatos presidenciales y el de su finado marido, Néstor Kirchner, entre 2003 y 2015.
La culpa no es de AMLO, sino de nosotros los mexicanos

El debate sobre la conservación de la prisión preventiva oficiosa suscitado por la ponencia del ministro Luis María Aguilar es útil y necesario. Es una barbaridad, como lo han dicho tantos, que el 40 % de la población carcelaria de este país —una población elevada, en relación a otras partes— no esté sentenciada. También es un escándalo que la mayoría de los reclusos sin sentencia sean pobres, carezcan de una defensa competente, y puedan en algunos casos (Israel Vallarta) llevar casi veinte años sin juicio. Y es aberrante que un gobierno que se dice de izquierda amplíe el número de delitos por los que se aplica la prisión preventiva oficiosa
Privatizar

Uno de los mayores privilegios en México es tener un seguro médico o los recursos personales suficientes para poder atender un problema de salud mayor en una buena institución de medicina privada. Hay algunos muy buenos hospitales púbicos, pero en general tienen problemas presupuestales y de suministro serios, deficiencias de todo tipo, y el tiempo para ser atendido suele ser considerable.
La buena racha de Biden puede transformarse en viento de cola para las elecciones de noviembre

El presidente Joe Biden trae una buena racha de éxitos desde hace algunas semanas. Después de unos meses terribles –caída en las encuestas, alza de precios, parálisis en el Congreso, la desafortunada salida de Afganistán el año pasado– ha podido cambiar el marcador a su favor con varios hitos importantes.
AMLO versus la izquierda latinoamericana y la historia

Muchos entusiastas acólitos de la 4T en México y Latinoamérica se han congratulado de las recientes victorias de otras fuerzas de izquierda en la región. Señalan el caso de Gabriel Boric en Chile y de Gustavo Petro en Colombia, y dan por sentada la victoria de Lula en Brasil en octubre o noviembre.
¿Qué pasará con el T-MEC el 16 de septiembre?

He leído o escuchado en días recientes dos vaticinios sobre el desenlace del proceso de consultas solicitadas por Estados Unidos y Canadá sobre el T-MEC, ambos extremos y en mi opinión equivocados.
¿QUIÉN GANA?

No recuerdo la ciudad del encuentro. Yo me quejaba amargamente de la complejidad de nuestra frontera con Estados Unidos: migración, armas, cruce de mercancías, etc. Mi interlocutor, un andaluz muy andaluz y socialista de verdad, me miró con asombro. Sin más atajó mi argumento, pero Federico, me dijo, que daría España por tener un kilómetro de frontera con Estados Unidos. ¡Imagínate lo que podríamos venderles! Los dos reímos.
Déficit petrolero

El déficit de la balanza comercial de petrolíferos en el primer semestre fue de 15 mil 909 millones de dólares. Las exportaciones de crudo valen mucho menos que los petrolíferos importados. Con datos a mayo del 2022, se habían importado 12 mil 618 millones de dólares de combustibles automotrices y 4 mil 881 millones de gas.
¿Qué tan antigringo es el mexicano?

Hay quienes piensan que el enfrentamiento de López Obrador con Estados Unidos sobre el T-MEC encontrará una rápida solución. El pragmatismo presidencial se impondrá sobre su temperamento, su antiyanquismo, su soberanismo. Antes del plazo de 75 días para que se instaure el panel de solución de controversias, se llegará a un acuerdo. Esta tesis descansa en dos pilares: ceder en los hechos ante todo lo que Washington pida, pero declarando simultáneamente que se ganó todo y se conservó la soberanía.
Sin crecimiento

“El rasgo definitorio de un acuerdo por el desarrollo es el compromiso de quienes tienen el poder para darle forma a la política, la economía y la sociedad con el fin de luchar por el crecimiento y el desarrollo”. Este es el punto de partida del más más reciente libro de Stefan Dercon, Gambling on Development: Why Some Countries Win and Others Lose.